Antes de que el alcalde se fuera, le presentamos una petición con formas en que podía apoyar más el cuidado del medio ambiente. Más tarde ese día, el camión vino y se llevó las fundas de basura que recogimos. La semana siguiente, la directora me dijo que el municipio iba a empezar a recoger basura en muchas zonas y que con el tiempo llegaría a la zona de nosotras. Ahora, ha pasado casi un año, y la zona de basura todavía está ahí. Pero el primer paso para hacer un cambio es la conciencia. Todavía hay personas que me hablan de ese proyecto, y aunque no podemos limpiar esa zona en particular, yo sé que un cambio ha comenzado y que no ocurrirá de la noche a la mañana. Ese proyecto me ha enseñado a confiar en el proceso siempre, incluso si no estaré ahí para ver el impacto.