Muchas veces, se espera que los hombres no lloren ni hablen de sus sentimientos, porque eso se considera una señal de debilidad. Esto puede causar problemas emocionales y estrés. Por otro lado, las mujeres pueden sentir presión para ser amables, tranquilas y obedientes, incluso cuando no están de acuerdo con algo. Estas expectativas sociales afectan la libertad de ambos géneros.
En la República Dominicana, también hay desigualdad en los tipos de trabajos que realizan hombres y mujeres, especialmente entre las ciudades grandes y los pueblos más pequeños. En los pueblos, muchas mujeres trabajan como maestras, peluqueras, en salones de belleza, en oficinas, como farmacéuticas o en supermercados. También muchas trabajan en el sector informal, vendiendo productos o ayudando en negocios familiares. Por otro lado, los hombres suelen hacer trabajos más físicos, como trabajar en fincas, ser choferes de motoconcho, conductores, cuidar animales o trabajar como policías y militares. Muchos hombres también trabajan en deportes, por ejemplo como peloteros profesionales o amateurs.
Estos son trabajos comunes en los pueblos, pero en las ciudades grandes como Santo Domingo y Santiago hay más oportunidades educativas y profesionales. Mujeres y hombres pueden asistir a la universidad y trabajar en el gobierno, en empresas privadas, bancos, hospitales y tiendas. En los últimos años, más mujeres han entrado en carreras profesionales como medicina, derecho, educación y negocios. En general, en las clases sociales más altas hay más igualdad entre los trabajos que realizan mujeres y hombres y más acceso a educación y empleo formal.