Los peruanos (y muchos centroamericanos y sudamericanos que he conocido) tienen una profundidad de ser que disfruto muchísimo. El tiempo que pasan juntos, y la importancia del otro ser, es fundamental. Durante mi estancia aquí, he visto a mis compañeros descubrir y crear muchísimas posibilidades: arte, baile, narración de cuentos, talleres de liderazgo juvenil, cocinar juntos y compartir comida, senderismo, aprender nuevas habilidades juntos, jugar voleibol, etc. Puede que los peruanos no reciban tanto apoyo de su gobierno como en Estados Unidos (aunque, lamentablemente, eso está cambiando en los Estados Unidos), ¡pero hacen un trabajo maravilloso uniéndose para lograr grandes cosas!
Creo que la escasez de recursos, la alta rotación laboral y la falta de controles y equilibrios suficientes (debido a la corrupción) dificultan el acceso a oportunidades. Sin embargo, en general, creo que las comunidades que he visto se apoyan mutuamente de la manera que pueden.
Por otro lado, quería mostrarles algunas de las oportunidades que he podido experimentar y algunas nuevas que espero ver desarrollarse.
He podido probar muchas comidas nuevas y crear comunidad cocinando con otras personas. He podido compartir mis habilidades como trabajadora social capacitando a los maestros de mi escuela. Participé en el Carnaval y otros festivales y tradiciones.